Historia de La Gomera
Historia de La Gomera

“La Rebelión de los Gomeros”

 

(1ª)

La Reina doña Isabel

La católica tenía

Una dama que decía

Que era su bello vergel

Dicen que en el tiempo aquel

Era la dama más bella

Y la más radiante estrella

Que entre la corte se hallaba

Espejo en que se miraba

La Reina y señora de ella

 

(2ª)

 

Muy poco duró el edén

De nuestra Reina su espejo

Pues el rey, de amor complejo,

Quiso verse en el también

Allí comenzó el vaivén

De Isabel y Beatriz

No había nadie feliz

Por causa de la manzana

Pues, siendo Beatriz tan vana

Se sospecha de un desliz

 

(3ª)

 

La Reina, como una hiena,

De celos brava crujía

Cual cruje la  mar bravía

Contra la playa serena

“cómo vengaré mi pena

Contra esa vil traicionera

Pondré fin a esta quimera

Porque la voy a casar

Y la voy a desterrar

A la isla de la gomera

 

(4ª)

 

Aunque el espejo empañado

A Hernán peraza llamo

Y a Beatriz le ofreció

Que la aceptó con agrado,

Le dejo: este titulado

Ser conde de la gomera

Gobernarás como quieras

Mañana te embarcaras

Pero jamás volverás

Con tu esposa a esta ribera

 

(5ª)

 

Nuestro conde y soberano

A san Sebastián llegó

Donde su casa fundó

Siendo un déspota y tirano

A todo buen ciudadano

Con arbitrios lo gravó

A su  honor no respetó

Ni tampoco a sus mujeres

Y se entregó a los placeres

Causa porque al fin murió

 

(6ª)

 

Los valles de la gomera

Con sus vasallos cruzaba.

La mujer que le gustaba

Para sus placeres era

El padre que se opusiera

Al punto era  apresado

Con rigores castigado

En un continuo sufrir

Más preferían morir

Que vivir de aquel estado.

 

(7ª)

 

Cerca de jerian vivía

Un sabio que se llamó

Upalupo y lo dotó

Dios con su sabiduría

Este una hija tenia

Tan bella y tan seductora

Que ni la naciente aurora

Ni las rosas encarnadas

Se le igualaban en nada

Por ser tan encantadora

 

( 8ª )

 

El conde a esta joven vio

Y de ella quedó prendado

Ciegamente enamorado

Tanto que la apeteció

Pero su amor no logró

Fue con desdén rechazado

Por un precepto sagrado

Que ella tenía ofrecido

Que mientras no sea cumplido

Su honor no ha de ser tocado.

 

(9 ª)

 

Ella hacia libaciones,

Sobre la montaña santa

De dicha y con fe tanta

Rezaba sus oraciones

Ni en fiestas ni diversiones

Iballa podía estar

No  se podía casar

Por más de estar prometida

A pedro que le cumplía

No le podía fallar

 

(10ª)

 

Volvamos a Hernán  peraza

Que está loco enamorado

Todo su intento ha impulsado

Por si le puede dar caza

Siempre urdiendo mala traza

Un banquete organizo

Y a upalupom invitó

Al palacio casa seda

Y allí la cosa se enreda

Como más tarde se vio

 

(11ª)

 

Tuvo muchos invitados

Los que obsequió  con cabrito

Con majares exquisitos

Y vino aromatizado

Todos siguen animados

El conde a todo atendió

Y a Upalupo brindó

Un narcótico con vino

Y aletargado cayó

 

(12ª)

 

El conde  cuando esto vio

Quedó alegre i placentero

Montó en caballo ligero

A casa de Iballa marchó

Y ella que se asomó

Para conocer que hombre

Cuando reconoció al conde

Que en su puerta le tocaba

Ella no le contestaba

Ni abre ni le responde

 

(13ª)

 

El vil conde enfurecido

Como una fiera bramaba

Pues su intento no lograba

Era como un toro herido

De rabia esta sin sentido

Y de amor desesperado

Viendo que su objeto ansiado

No podía conseguir

Lo que le impidió dormir

Y lo tiene trastornado

 

(14ª)

 

Upalupo al despertar

De su profundo letargo

Exclamó ¡oh dios que amargo

El yo en mi hija pensar

Que este vil pueda llegar

A lastimarle su honor

¡oh que terrible dolor

En mi alma sentiría

Venganza virgen María

Contra ese infame traidor

 

(15ª)

 

Vino la noche y con ella

La luna serena y clara

No hubo nube que ocultara

Los resplandores de aquella

Era una noche tan bella

Trágica quieta y serena

Tres hombres van por la arena

Hacia la orilla del mar

Y se echan a nadar

Sin una pizca de pena

 

(16ª)

 

Con gran silencio y respeto

A los tres se ven nadar

Y al poco rato trepar

A la baja del secreto.

Dijo Upalupo “completo.

Tendremos una asamblea,

Pues aquí no hay quien nos vea,

Gracias a dios, puedo hablar

Libremente y    respirar,

Y triunfará nuestra idea

 

(17ª)

 

“como ya sabéis, el conde

Nuestra ley ni honor respeta

Nuestra desdicha es completa,

Eso no se os esconde.

Adonde iremos, a donde,

Que no seamos  azotados.

Por eso aquí sois llamados

Para dar muerte a esa fiera

Y librar nuestra gomera

De ser sus hijos esclavos

 

(18ª)

 

“esto sólo dios lo oirá

Por hallarnos separados

De la tierra y muy sagrado

De que  nadie lo sabrá

La muerte se le dará

Y nuestro dios que nos ampare

Esto no hay quien lo declare

Es secreta nuestra idea

Que el mar todo lo rodea

Pues la tierra es hembra y pare.

 

(19ª)

 

“yo mataré a ese bandido

El alma le arrancaré

De su sangre beberé

-dijo pedro enfurecido

“este perro ha pretendido

Deshonrar a mí adorada,

Esa flor pura y sagrada

A quien venera mi pecho.

Yo vengaré ese mal hecho.

O de mi no queda nada”

 

(20ª)

 

“ahora con ligereza

Debemos, sin vacilar

A san Sebastián llegar

Y dar muerte a la condesa,

Arrancar con su fiereza

Ese vil y mal sarmiento

Para que no hagan el cuento

Arrancarlo de raíz,

Muera también Beatriz

Para ejemplo y escarmiento

 

(21ª)

 

Dijo Upalupo: nos vamos,

Ya daremos con la clave “

Dijo es hijo: “¿y si se sabe?”

Cobarde !y en que hemos quedado¡

Tú no ves en donde estamos

Y nos vas a descubrir

Antes de eso has de morir

Idiota y si condición

Un puñal al corazón

Le hundió y se oyó gemir.

 

(22ª)

 

Dijo pedro: “lo mato”

“no. yo no lo he matado.

Eso fue un deber sagrado

Lo que a mi mano impulso “

Ni una lágrima vertió

Aunque era su hijo amado

Todo en silencio ha quedado

Y se echaron a nadar.

El cadáver cayó al mar

Donde quedó sepultado

 

(23ª)

 

Todo estaba ya tramado

Salió Iballa a pasear

Con sus damas y al llegar

A un lugar ya señalado

Vio al conde que hacia su lado

Se  acerca con candor

Diciéndole “bella flor,

Si no me quieres amar

Yo te mandare a matar

Sin piedad y si dolor

 

(24ª)

Pedro que al asecho estaba

Como una fiera salió

Y el conde cuando lo vio

La espada desenvainaba

Y pedro que se lanzaba

Lo sujetó con valor.

El dijo: “soy tu señor

Me tienes que respetar

Calla, infame, has de pagar

Lo que le has hecho a mi amor.

 

(25ª)

 

Pedro con gran  ligereza

Al suelo al conde tiró

El corazón le partió

Y le arrancó la cabeza

Enseguida con presteza

La noticia se extendió

En la isla se silbó

Desde montaña a montaña

Dando cuenta de la hazaña

Que un hombre al conde mató.

 

(26ª)

 

La noticia que llegó

Enseguida con presteza

Decía que a la condesa

De matarla se acordó

La condesa se entró

Por medio de una criada

Gomera muy estimada

Que el silbo bien entendió

Y a Beatriz informó

Pues, si no, no sabe nada.

 

(27ª)

 

A Gran Canaria mandó (siempre la Gran Canaria traidora)

De prisa una carabela

Que caminó a toda vela

Por auxilio que pidió

Ella al punto se encerró

En la torre bien trancada

Que muy pronto fue asaltada

Por multitud de gomeros

Los que trabajaban fieros

Por ver si la derribaban

 

 

 

 

(28ª)

 

Que noche de sufrimientos

De amarguras y tristezas

Padeció nuestra condesa

Llorando se descontento

Esperando por momento

Su muerte ya tan cercana

Se asomaba a la ventana

Por ver si el barco venia

Con devoción le ofrecía

Oraciones a santa ana

 

(29ª)

 

Quiso la virgen sagrada

Desde lo alto del cielo

Darle un poco de consuelo

A aquella desconsolada

Que con  ansiosa mirada

Vio venir la carabela

Con viento y a toda vela

Como una flecha venia

Entrando por la bahía

De prisa como el que vuela

 

(30ª)

 

Upalupo diligente

Su ejército preparó

Que con flechas los armo

Y obedecieron fielmente

“deben tener presente

Que nos quieren engañar (era la costumbre de los castellanos)

Nos debemos replegar

A trincheras de montañas

Que aunque venga toda España

No nos podrán derrotar “

 

(31ª)

 

Saltan soldados armados

Y antes de la retirada

Hubieron piedras lanzadas

Sobre los recién llegados

Unos son descalabrados

Otros soldados huyeron

En la orilla se escondieron

Donde nadie se acercaba

Y al que a la torre entraba

Muy pronto muerte le dieron

 

(32ª)

 

Por fin ofreció el perdón

A los guanches la condesa

Y fue tanta su simpleza

Que acatan la  decisión

Dijo Upalupo “traición

Señores tienen urdida;

Yo y mi familia querida

Eso no hemos de aceptar

El que lleguen a atrapar

Ha de ser quemado en vida”

 

(33ª)

 

A la iglesia de la villa

Bajan  a ser perdonados (otra de las del clero)

En donde fueron quemados

Como una mala semilla

Cayeron en la trampilla

Como el sabio había anunciado

Por su ingenuidad  han pagado

Como inocentes corderos

Aquellos pobres gomeros

Vilmente sacrificados

 

(34ª)

 

Upalupo cuando huía

Inclino la vista al cielo

Pidiéndole a dios consuelo

Fortaleza y energía.

“ayúdame virgen mía

Que en estos foles soplados

Puedan mis hijos amados

A la otra costa pasar

Y que se puedan librar

De ser hoy sacrificados

 

(35ª)

 

Tengan mis hijos valor

Que no nos vale llorar

de esta os voy a librar

Si lo permite el señor

De ambos es gran dolor

Al separarnos en vida

Esta es la mayor herida

Que sufre mi corazón

Adiós y tengan tesón

Siendo así la despedida

 

(36ª)

 

“quiera la virgen divina

Que en estos foles unidos

Pasen mis hijos queridos

A aquella costa vecina

Si la suerte es peregrina

Con ese viento que va

Muy pronto los llevará

A esa tierra  hospitalaria

La virgen de candelaria

Es madre y os guiará

 

(37ª)

 

Fue la virgen protectora

Que a una playa los llevó

Y un pastor los recogió

Por llegar en buena hora

Por su padre Iballa llora

Y pedro la ha consolado

Buena ayuda le han prestado

Largos años convivieron

Y muchos hijos tuvieron

De un proceder muy honrado

 

(38ª)

 

Cuando el gran sabio perdió

De vista su fiel pareja

Sin pronunciar una queja

Al abismo se lanzo

Allí su vida acabó

Pero no acabo su historia

Su vida fue muy notoria

Sabio por naturaleza

Y en pago de su nobleza

Dios lo recogió en la gloria

 

Fin

 

“Gomeros, personas como Hupalupo, Iballa y Pedro de

Hautacuperche, son las que reviven en nosotros el orgullo de ser de esa noble, digna, grande y maravillosa  isla de la Gomera.”

 

 

Que nadie nos avasalle ni usurpe nuestro legado

 

 

¡Ojito con eso ¡